Ensayo 7 de 11 · 2 min
7. Materia prima
Por Guillermo Irure
Un ensayo interactivo con tres puertas finales escritas por Guillermo Irure para invitar al pensamiento compartido.
11 de julio de 2026

Hubo un momento en que alguien esperaba una respuesta mía y lo que me salió fueron preguntas.
Me senté frente al ordenador y empecé a buscar. Documentos, informes, emails, mensajes. Abriendo y cerrando, yendo y volviendo, con esa sensación de que la respuesta tenía que estar en algún sitio y que si buscaba lo suficiente la encontraría.
No la encontré. Encontré otra cosa, que no era exactamente lo que necesitaban pero abrió un camino que antes no existía.
Llevo años construyendo un bagaje, cimientos que dan firmeza y a veces rigidez. Experiencia en entornos complejos, vista para el panorama general, un criterio acumulado a base de errores y correcciones. Todo eso pesa y es real. Pero hay momentos en que llegas a un sitio nuevo y ese bagaje no sabe todavía cómo ser útil. Me pasa ahora: un trabajo absolutamente nuevo, en una profesión que se está reinventando. Mi bagaje busca su forma, y no siempre está disponible.
La incertidumbre tiene esa textura particular: no es no saber qué hacer en general, es no saber qué hacer con lo que ya sabes. Eso descoloca. Especialmente si has sido siempre alguien de respuesta firme.
La otra noche soñé que transportaba ramos de flores en un carro. Eran muchos, grandes, vivos, imposibles de abarcar con los brazos. El carro pesaba. Y en algún momento del camino los ramos empezaron a moverse, a abrirse, a soltarse de las manos como si quisieran ser otra cosa. No llegué a ver en qué se convertían. Solo que dejaban de ser ramos.
Y mientras tanto, alguien sigue esperando respuestas. Quizá lo que cargas no sea solo equipaje. ¿Sabrás hacerte las preguntas adecuadas para responderlas?
Tres puertas
Este ensayo tiene tres finales posibles. ¿Cuál es el tuyo?
La puerta del café caliente
Hay mañanas en que empiezas el día con una lista interminable de cosas que no sabes del todo cómo resolver. El café todavía está caliente. Nadie sabe lo que estás pensando.
Podrías quedarte ahí, mirando la lista, esperando a que algo cambie solo.
Pero no. Empiezas igual, sin saber cómo va a salir, antes de que el café se enfríe. Eso sí que no lo soportas.
La puerta del paisaje
Llevas tanto tiempo en el tránsito que ya no recuerdas bien cómo era saber con claridad lo que tocaba hacer. La incertidumbre ha dejado de ser una fase. Se ha convertido en el paisaje.
Cada día te preguntas si vas a encontrar la salida o si el paisaje, simplemente, es donde vives ahora.
No sabes si eso es una pérdida o simplemente el sitio en el que estás.
La puerta de la arcilla
Has decidido que lo que llevas es materia prima. En bruto, sin saber todavía qué forma va a tomar aquí.
Cada intento es un golpe de cincel a ciegas. Algunos fallan. Alguno, sin que lo veas venir, da con la forma.
Materia prima es lo único que necesitas para empezar a esculpir. Lo que salga de ahí, todavía no lo sabes.
